¿Cómo Usar Un Irrigador Dental O Bucal?

Si detestas usar hilo dental hasta el punto en que simplemente no surte efecto, un irrigador dental puede ser la solución perfecta.La extracción de la placa depositada entre los dientes y debajo de la línea de las encías es importante para mantener los dientes y encías sanos, y el cepillado suele no ser suficiente. Un irrigador dental dispara un chorro de agua que desaloja los alimentos y evita la formación de placa entre los dientes y debajo de la línea de las encías. Puede ser más rápido que usar el hilo dental y mucho más fácil para la gente que posee aparatos o frenos dentales.

Si estás interesado en comprar uno, no te preocupes, en la entrada de hoy te vamos a explicar la forma más adecuada de usar tu irrigador para que maximices los beneficios que puedes obtener de su uso diario para mantener tu boca limpia y saludable

Consejos para usar tu irrigador dental o bucal

La técnica de limpieza de irrigación bucal consiste en aplicar un chorro de agua a presión sobre los dientes y las encías. Con esto se consigue arrastrar la placa bacteriana y estimular las encías. Es una técnica que no sustituye al cepillado, sino que lo complementa. La combinación permite conseguir una mejor limpieza bucal y con ello reducir la aparición de caries y otros problemas como la halitosis (mal aliento). También mejora la salud de las encías, y reduce el sangrado y la inflamación.

Una vez que te hayas comprado tu irrigador y justo despues de desembalarlo e instalarlo en tu cuarto de baño es el momento de que empieces a utilizaro. Los consejos y recomendaciones que te doy a continuación deberían ayudarte a ello. Si necesitas saber que irrigador comprar te recomiendo que leas nuestra comparativa.

  1. En primer lugar deberás seleccionar la boquilla que más se adapte a tus necesidades. Te recomiendo que leas la guia de uso del irrigador que te hayas comprado en la que probablemente te describa las boquillas que vienen de serie con tu irrigador y para que utilizar cada una de ellas. Normalmente los irrigadores vienen con una o dos boquillas para uso diario, otra boquilla especial para limpiar la lengua (Que es siempre la gran olvidada en la higiene bucal) y otra boquilla que aumenta la presión del chorro de agua para poder limpiar más en profundidad y poder acceder a los lugares más difíciles.
  2. Una vez seleccionada la boquilla deberás ponerla en la cánula del irrigador. Normalmente ejerciendo presión entre ambas partes hasta que oigas un click esta quedará perfectamente instalada y preparada para su uso.
  3. Coge el depósito del agua y rellénalo de agua. Aquí depende de lo sensible que tengas los dientes. Si sufres de mucha sensibilidad dental lo ideal es que uses agua tibia para que todo el proceso de limpieza te sea más cómodo y menos molesto. Si quieres potenciar los efectos del uso del irrigador te recomiendo que añadas al agua algún producto para mejorar los resultados de todo el proceso.
  4. Selecciona el nivel de presión del agua. En la mayoría de los irrigadores existe una rueda en la que podrás seleccionar distintos niveles de presión del agua en función de lo que necesites. Si te sangran las encías elige un nivel de presión bajo. Si tienes ortodoncia elige un nivel de presión superior para retirar toda la suciedad acumulada con más eficiencia
  5. Pulsa en botón de pausa que normalmente puedes encontrar en la cánula y arranca el irrigador. Con esto pondrás el irrigador en marcha pero no saldrá un chorro de agua hasta que sueltes el botón de pausa.
  6. Coloca el irrigador dental en un angulo de 90 grados respecto a tus encías. Inclínate sobre el lavabo con los labios ligeramente entreabiertos de forma que pueda salir el agua de tu boca y caer en el desagüe
  7. Suelta el botón de pausa y empieza a recorrer con el irrigador la base de tus encías y los espacios interdentales. Repasa las zonas que más restos de comida acumulen y si lo necesita usa las cánulas especiales para los usos que tengan indicados
  8. Limpia el irrigador y vacía el depósito de los restos de agua no usada
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Algunos irrigadores dentales vienen con cabezales especiales, tales como un limpiador de lengua o cabezales de ortodoncia para la limpieza de frenos o aparatos dentales. La gente con frenos suelen encontrar los irrigadores dentales particularmente útiles porque las cerdas del cepillo de dientes pueden quedar atrapados en los frenos y el hilo dental requiere ser enhebrado a través del metal del freno para cada diente.

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Manuel Rias

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